Oda gastronómica a la madre
Algunas madres tienen una hormona que muta y desarrolla en ellas la creencia de que todo problema se resuelve en la cocina. “Te preparé lo que te gusta”, “Ven a comer hoy”, “¿Quieres un postrecito?”…estas son preguntas que a muchos les sonarán comunes porque nuestras madres y abuelas, que nos aman más que a nada en el mundo, parece que sí pueden confirmar que el amor entra por la boca. No bien llega el viernes cuando ya están comprometiéndole a uno la agenda del fin de semana para un sancocho, un arrocito con habichuelas o un pati-mongo. ¿Quién se resiste? Y esta conducta se refuerza más si te atreves a decirle que necesitas hablarle o consultarle sobre algún problema; “nadie piensa con la barriga vacía”, dicen ellas, y uno no se niega. Sea lo que sea que esté pasando en el mundo, esas madres entienden que primero hay que comer, como si en ella funcionara el dicho “como y luego existo”. Pero en honor a la verdad creo que no se trata de satisfacer el hambre que ellas creen q...