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Mostrando las entradas de noviembre, 2020

Una legión de desconocidos

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Ahora no nos conocemos. Tenemos la excusa perfecta para no saludarnos, para ignorarnos y para, ante la duda, decir que es por culpa de este objeto que nos cubre la mitad de la cara. Si el mundo se fue convirtiendo en una rueda sin freno por las prisas del día a día, ahora sí es verdad que llegamos a donde íbamos.  Porque, a pesar de los esfuerzos de algunos de llevar una vida normal ante esta “nueva normalidad”, uno anda en la calle estresado, preocupado y, ¿quién lo diría?, más ensimismado que nunca. Amemados, nadie conoce a nadie. Andamos inseguros de quién es quién, y más bien preocupados por no tocarnos la cara y no dejarnos tocar por el otro, no vaya a ser cosa. El supermercado, ese sitio preferido de la casualidad para juntar a la gente que hace mucho no se veían, se ha convertido en un almacén hostil, en una pasarela de almas con máscaras, a las que solo se les ve la mirada. Ahora ya no importa si vamos con pijamas al súper porque nadie nos reconocerá. Y, sin embargo, no ha...

Marsela tuvo amores

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Aunque usted no lo crea, hay gente que tiene amores. Sí, así como los de antes, digamos que más o menos formales. Con sus desacuerdos, con los detalles, con salidas de disfrute, diversión, cariño y, también, con las clásicas peleas. Aunque parezca increíble en esta era del “tú me miras, yo te miro. Vamo’ allí, resolvemos y luego si te he visto, no me acuerdo”. Hay quienes han tenido la suerte de encontrar una pareja con quien llevar una relación de esas que, así como empiezan, también terminan. Porque no es verdad que todo es un cuento de hadas. Y es justo lo que le pasó a Marcela. Que tuvo amores, pero ya no. Porque se acabó. Y se acabó de verdad, porque Ricardo – como se llama el susodicho- le hizo una mala jugada. Decía mi abuela que “amor no quita conocimiento”. Marsela lo sabe porque es de las cosas que le repito hasta el cansancio. Tú, como ser humano, y como mujer, debes saber que eres importante y que, si nadie te valora ni te respeta, entonces enséñale la puerta. Y ciérrala pa...