Entradas

Mostrando las entradas de diciembre, 2018

Cena de reconciliación

Imagen
Felipe y yo nos queremos. Tenemos una bonita relación que respeta los espacios. Ni él anda tras de mí ni yo detrás de él. Nos tenemos, con la certeza y la conciencia de la libertad. Compartimos con nuestros seres queridos y los aceptamos. Yo acepto, por ejemplo, a su madre. Pero la señora no acepta algunas cosas de mí: la honestidad con la que digo las cosas, que ni en sueños soy ni seré una mujer sumisa y tampoco acepta mi cabello. Y acabo de recordarle todo esto a Felipe, que hace poco me llama para decirme que estamos invitados “a cenar con mamá”. -Pero es un relajo, ¿verdad? -No. - me contestó- -Tengo mucho sueño, amor, estoy cansada. ¿Tengo que ponerme a esta hora de la mañana a hacerte una lista de todos los momentos épicos que ha protagonizado tu madre, en favor de que soltemos esto en banda? Le pregunté yo. Cuando la doña supo de mi existencia en la vida de Felipe no hizo esfuerzo alguno por disimular que mi afro anaranjado era un tanto peculiar. -Felipe, y...

Hablando de decoración navideña…

Imagen
Desde que vivo sola renuncié por completo a la idea de decorar la casa por la Navidad. ¿Qué sentido tendría? Siempre veía y escuchaba a mis amigos y familiares con un estrés pre-navideño porque tenían que armar el arbolito, cambiar cortinas, sacar vajillas, que si los cojines, que si poner un par de renos en el baño para sostener el papel de sanitario. Y luego en enero la trabajosa tarea de recoger todo como en “foni uno” … ¿en serio me iba a sumar a esa histeria colectiva? No. Por supuesto que soy el “Grinch”, siempre ha sido así. Pero es que, además, no tengo ni presupuesto – ni fuerzas- para las compras de accesorios navideños. Y me abruman los pasillos de las tiendas con sus miles de opciones de coronas para las puertas, el sin fin de objetos de innumerables formas, duendes, bolas, cascabeles y personajes en rojo, verde, azul, morado, blanco…. ¡Uff! En mi edificio, el único apartamento que no tiene sus bombillitos es el mío. Mis vecinos se han esmerado tanto con las luces d...