¿Y esta vergüenza de dónde salió?
A mí no me luce, no. Digo, los tiempos han cambiado, supongo que uno también lo hace a medida que crece. Pero cuando vuelvo y pienso en ese momento, me pregunto: ¿Y esta vergüenza de dónde salió? Tuve un par de compañeros en la oficina que, como buenos amigos, se pasaban todo el día haciéndose bromas entre sí. Como machera que se respeta, llegué a participar de esas sanas burlas en las que terminábamos muertos de risa. ¡Awww, qué tiempos aquellos! Eran jornadas largas y tensas en el mundo de la comunicación y el marketing digital…pero esa es otra historia. El caso es que había un comentario en particular que uno de los amigos siempre le hacía a otro y que, por hacerlo con tanta insistencia, lograba su objetivo: molestarlo. Javier era un ochentero perdido en la música y esos éxitos icónicos de la década sonaban en su escritorio cada mañana; todos los que estuvimos cerca terminábamos tarareando las canciones que él ponía en un volumen prudentemente bajito. Pero...