Entradas

Mostrando las entradas de 2020

Una legión de desconocidos

Imagen
Ahora no nos conocemos. Tenemos la excusa perfecta para no saludarnos, para ignorarnos y para, ante la duda, decir que es por culpa de este objeto que nos cubre la mitad de la cara. Si el mundo se fue convirtiendo en una rueda sin freno por las prisas del día a día, ahora sí es verdad que llegamos a donde íbamos.  Porque, a pesar de los esfuerzos de algunos de llevar una vida normal ante esta “nueva normalidad”, uno anda en la calle estresado, preocupado y, ¿quién lo diría?, más ensimismado que nunca. Amemados, nadie conoce a nadie. Andamos inseguros de quién es quién, y más bien preocupados por no tocarnos la cara y no dejarnos tocar por el otro, no vaya a ser cosa. El supermercado, ese sitio preferido de la casualidad para juntar a la gente que hace mucho no se veían, se ha convertido en un almacén hostil, en una pasarela de almas con máscaras, a las que solo se les ve la mirada. Ahora ya no importa si vamos con pijamas al súper porque nadie nos reconocerá. Y, sin embargo, no ha...

Marsela tuvo amores

Imagen
Aunque usted no lo crea, hay gente que tiene amores. Sí, así como los de antes, digamos que más o menos formales. Con sus desacuerdos, con los detalles, con salidas de disfrute, diversión, cariño y, también, con las clásicas peleas. Aunque parezca increíble en esta era del “tú me miras, yo te miro. Vamo’ allí, resolvemos y luego si te he visto, no me acuerdo”. Hay quienes han tenido la suerte de encontrar una pareja con quien llevar una relación de esas que, así como empiezan, también terminan. Porque no es verdad que todo es un cuento de hadas. Y es justo lo que le pasó a Marcela. Que tuvo amores, pero ya no. Porque se acabó. Y se acabó de verdad, porque Ricardo – como se llama el susodicho- le hizo una mala jugada. Decía mi abuela que “amor no quita conocimiento”. Marsela lo sabe porque es de las cosas que le repito hasta el cansancio. Tú, como ser humano, y como mujer, debes saber que eres importante y que, si nadie te valora ni te respeta, entonces enséñale la puerta. Y ciérrala pa...

Mi mata de aguacates

Imagen
Por culpa de la pandemia aún estamos en cuarentena. Es una situación difícil y triste para muchos. También es una nueva normalidad que ha dejado al descubierto muchas cosas; las deficiencias de los sistemas sanitarios, las acciones locas de muchos mandatarios y la desobediencia e imprudencia de nosotros mismos. Por otro lado, los que hemos tenido algo de suerte aún conservamos nuestro trabajo, y nos han dejado hacerlo desde casa. Estar todo este tiempo aquí metida no ha sido una gran tragedia para mí porque disfruto estar a solas conmigo, en la paz de mi hogar. Para más suerte, este año la mata de aguacate me premió con una buena cosecha que tiene a más de uno velando los frutos que no son suyos. Y uno de ellos es el delivery, que, sin que yo lo supiera, tiene todos los aguacates ubicados. -Usted ve, este año sí. -Que este año sí, ¿qué cosa? -Este año ´ta buena la cosecha de aguacates. Porque mire, el año pasado casi no echó nada… -Oh, ¿de verdad? No lo recuerdo. -Sí, pero este ...

Ahora que hablan de padres...

Imagen
Un aguacate, un mango, una flor…cada mañana de fin de semana despertaba con alguna sorpresa en mi cama, en la mesita o a la salida de la puerta de mi habitación. Hubo alguna vez que fue una piña, una berenjena de nuestro huerto y hasta un ramo de verduras con el que se anunciaba que ese día comeríamos sancocho. También llegó a ponerme sobre la almohada una auyama, y con cada nueva sorpresa yo estallaba en risas o carcajadas. Este era el método con el que mi papá me despertaba. Fueron años de bromas mañaneras con regalitos inesperados.  También se divertía como un niño cuando, en vez de objetos, iba despacito y se sentaba a tocarme una divertida serenata. Cantaba como loco, bailaba, y si la canción llevaba trompetas se ponía a imitarlas. Yo abría los ojos, primero enojada y luego muerta de risa: “Papi, tú no puedes estar más loco”. Entonces se reía y a veces decía: “Esto fue un espectáculo para que se despierte la princesa de la casa”. Dicen que los muertos más desdichados son l...

A usted, que vive en una burbuja

Imagen
Toda esta gente quejándose porque no puede salir. Y no hablo de los que tienen obligación y preocupación para buscar el sustento diario de sus familias, no. Hablo de los que están gritando, desde los balcones de los edificios, que no aguantan la cuarentena (sí, aunque no lo crean,), y los que recurrieren a las redes para desahogar sus penas, como si quedarse en casa fuese una desgracia, una condena. Me hacen pensar en los que tuvieron que guardarse de los nazis por varios años, casi sin agua o si comida. Con tantas cosas que se pueden hacer. ¿Por qué no se ponen a leer, a aprender algo nuevo en YouTube, a arreglar su armario, a jugar o conversar con sus hermanos, a ayudar en la  casa , a hablar con sus padres y mirarlos a la cara, o a jugar en familia? ¿Alguna vez fregaron o limpiaron? ¿Eh?  También pueden ponerse al día con ustedes mismos: si van bien o mal en la búsqueda de sus metas. O pueden preocuparse o preguntarse por la situación de algún cercano y ver...

Este San Valentín

Imagen
A Felipe se le metió un de atrás para adelante. Conociéndome él a mí, y se pone a tirar patadas voladoras disque a ver si la pega. Y no, no la pegó. Yo creo que la última vez que celebré San Valentín estaba recién contratada en una empresa, justo para el mes de febrero, y siendo “la nueva”; revelarme abiertamente ante la banal celebración no iba a parecer muy inteligente en ese momento. Por eso disimulé como pude que me unía a aquel jolgorio.  No sé exactamente cuándo ni qué sucedió, pero en mi interior hay un "Grinch". ¿A quién engaño? En mi interior no, ¡también por afuera! Respeto bastante las expresiones, gustos y celebraciones de los demás, pero esta que está aquí, Matilda, no se vuelve loca buscando dinero ni regalos para un hombre disque porque se acerca esta “fecha especial”, yo no.  Y Felipe lo sabe. Sabe que no puede ponerme en esos aprietos porque estallo. Por eso me pregunto qué busca este hombre a esta hora de la noche, parado en mi sala con un reg...

Aquí, en la fiesta navideña de la empresa

Imagen
“Estoy aquí por las rifas”, me gritó Rita al oído al momento de su llegada al salón que rebosaba de ritmo por un merengazo del Conjunto Quisqueya, y acto seguido se fue a repartir abrazos y sonrisas por las mesas contiguas.  Y así, con el mismo sabor y afirmación, mucha gente repetía lo mismo en aquella fiesta que cada año organiza la empresa para que los empleados compartan en armonía por la llegada de la Navidad.  Pero también están los que van por la comida y la bebida. ¡Y no lo ocultan! Llegan, y de inmediato preguntan qué es lo que están dando de tomar y empiezan mirar a todas partes como si buscaran caras conocidas para saludarlas pero no, en realidad están buscando al mesero más cercano para hacerle señas. Una vez que se acaba la fiesta los ves saliendo medio borrachos o agarrados por otros colegas hablando en un tono altísimo y preguntando por el sitio en el que van a seguir la parranda navideña.  Ajá, se les olvida que mañana continúa, pero no la pa...