Marsela tuvo amores

Aunque usted no lo crea, hay gente que tiene amores. Sí, así como los de antes, digamos que más o menos formales.

Con sus desacuerdos, con los detalles, con salidas de disfrute, diversión, cariño y, también, con las clásicas peleas. Aunque parezca increíble en esta era del “tú me miras, yo te miro. Vamo’ allí, resolvemos y luego si te he visto, no me acuerdo”.

Hay quienes han tenido la suerte de encontrar una pareja con quien llevar una relación de esas que, así como empiezan, también terminan. Porque no es verdad que todo es un cuento de hadas.

Y es justo lo que le pasó a Marcela. Que tuvo amores, pero ya no. Porque se acabó. Y se acabó de verdad, porque Ricardo – como se llama el susodicho- le hizo una mala jugada.

Decía mi abuela que “amor no quita conocimiento”. Marsela lo sabe porque es de las cosas que le repito hasta el cansancio. Tú, como ser humano, y como mujer, debes saber que eres importante y que, si nadie te valora ni te respeta, entonces enséñale la puerta.

Y ciérrala para siempre, no caigas en el error de dejarlo ir y venir cada vez que quiera. Porque, mientras eso sucede, te está quitando tiempo para avanzar en la vida, conocer nuevas personas y lograr grandes cosas para ti.

¿Que si duele terminar? Muchísimo. Pero más adelante vive gente, en casa de concreto y con vista al mar. Además, ese dolor solo dura una semana y nada más. Ahora disfruta de ti y tu libertad. Busca apoyo de tus cercanos, llora todo lo que tengas que llorar, límpiate el alma y luego tíralo todo para arriba, que se lo lleve el viento. Eso último es Marsela quien lo dice.

Aquí, entre sus episodios de lloro, vino y cantos, nos reímos de los defectos de Ricardo y mañana nos vamos para la playa, a respirar aire limpio y planear una nueva agenda para volver a ser feliz.

Comentarios