Papi el consejero
Me da mucha risa cada conversación con mi papá. No importa de qué
estemos hablando ni qué tan serio sea el tema.
Desde pequeña, he admirado las maneras que tiene mi padre de decirme las cosas; siempre pausado, clarísimo pero sobre todo; al final suele meter alguna comparación que SIEMPRE es muy jocosa, aunque él no se ría.
Desde pequeña, he admirado las maneras que tiene mi padre de decirme las cosas; siempre pausado, clarísimo pero sobre todo; al final suele meter alguna comparación que SIEMPRE es muy jocosa, aunque él no se ría.
Papi siempre tiene la respuesta exacta para cada cosa, es como ese
“truco” que te manda a abrir un libro al azar y al señalar con el dedo aparece
la palabra que da respuesta a tu inquietud.
Es poco conversador pero certero. Siempre está presto para “orientar” a
quien le pida alguna opinión, pero le encanta ponerse las ropas de monje sabio
y dejarte con el mismo problema con el que acudiste a él, para que seas tú
quien dé respuesta a lo que te inquieta:
- - “Cuando alguien pide opinión u orientación, solo busca
reafirmar la decisión que
ya tomó. Muy dentro de ti ya te sabes la respuesta. Solo buscas aprobación.”,
dice constantemente.
Antes de que Felipe apareciera en mi vida, estuve unos cinco años
“soltera”. Los que fueron para mi unos años de plenitud, para mi papá yo me
estaba preparando para que desde que apareciera “un novio” formalizara algo.
Luego de presentárselo, papi me llama un domingo disque porque va a
cocinar un sancocho. Aquí siempre hace un calor infernal pero el domingo que
papi decide cocinar no importa el clima: ese sancocho va, aunque nos lo comamos
frente a un abanico.
Bromeamos, comemos y bebemos café. En un momento en el que no podemos
con nuestras vidas por la hartura, papi saca de su bolsillo lo que parece una
lista de supermercado.
Lo observo, me preocupo y pienso:
Lo observo, me preocupo y pienso:
- Ah, pero fue para leerme el testamento.
Luego me mira y me dice:
-Mira mi hija, ahora que estás con ese muchacho…
Dejé que me leyera ese “panegírico” que me preparó y solo me
sonreía. Papi continúa creyendo que soy la niña pequeña que necesita cuidarse, en un mundo en donde los hombres todavía creen que las mujeres son de su
propiedad, y las violentan.
Su preocupación siempre ha sido que yo sepa escoger a mi pareja, y que
cuando me haya equivocado sepa cómo seguir mi camino. El mundo ha cambiado
mucho en los últimos años, pero para papi la mentalidad del hombre necesita
muchos siglos más para avanzar.
Él está convencido de que hoy en día hay mucho más peligro y por eso sus recomendaciones son tantas que no caben en una sola hoja.
Él está convencido de que hoy en día hay mucho más peligro y por eso sus recomendaciones son tantas que no caben en una sola hoja.
Ahora que celebro su día recuerdo uno de sus consejos: “el conocimiento
se perpetúa si se comparte”.
No dejen nunca de hablar con sus padres.
No dejen nunca de hablar con sus padres.

Comentarios
Publicar un comentario