Toca hablar de mi madre
Y sigue haciendo de las suyas, porque no hace más que aprovechar la presencia de Felipe para actuar como si el hijo de ella fuera él y no yo.
Se hija única no es fácil, ese nivel de protección que debía
estar repartida en los hermanos y hermanas que no tengo se concentraron solo en mí. Entonces, para colmo, siempre fui
rebelde.
Por eso los episodios incómodos entre mi mamá y yo fueron…digamos
que muchos. Cuando eres joven, a pesar
de la buena relación y conexión que
puedas tener con tu madre, tu inmadurez no te permite ver el alcance y la
inmensidad su amor; porque mientras ella te reprocha y trata de corregirte, tú estás
descubriendo el mundo, adaptándote a él y siendo fiel a tu propia personalidad,
y te crees invencible.
Dicen que el hombre se hace demasiado sabio cuando ya es demasiado viejo, y creo que es verdad. Porque mientras tu madre intenta pasarte su sabiduría, porque obvio que tiene más experiencia; toda la energía y la inmadurez de tu juventud no te dejan ver que ella solo intenta cuidarte. Luego creces, y poco a poco te vas dando cuenta que mucho de lo que eres es gracias a ella.
Hoy, la miras y reconoces al instante el significado de cada
una de las miradas llenas de paciencia y amor que te regaló, mientras tú le contradecías
y te alejabas molesta. Ahora, aprecias mucho más cada uno de los momentos con
ella.

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