Este San Valentín
A Felipe se le metió un de atrás para adelante. Conociéndome él a mí, y se pone a tirar patadas voladoras disque a ver si la pega.
Y no, no la pegó. Yo creo que la última vez que celebré San Valentín estaba recién contratada en una empresa, justo para el mes de febrero, y siendo “la nueva”; revelarme abiertamente ante la banal celebración no iba a parecer muy inteligente en ese momento. Por eso disimulé como pude que me unía a aquel jolgorio.
No sé exactamente cuándo ni qué sucedió, pero en mi interior hay un "Grinch". ¿A quién engaño? En mi interior no, ¡también por afuera! Respeto bastante las expresiones, gustos y celebraciones de los demás, pero esta que está aquí, Matilda, no se vuelve loca buscando dinero ni regalos para un hombre disque porque se acerca esta “fecha especial”, yo no.
Y Felipe lo sabe. Sabe que no puede ponerme en esos aprietos porque estallo. Por eso me pregunto qué busca este hombre a esta hora de la noche, parado en mi sala con un regalo y con este hablar tan romanticón que ya está casi doblando la esquina de lo cursi.
¿Qué le contesto? Tengo que pensar bien mis palabras porque esto puede ser una cámara oculta y quizás es toda una broma. ¿Cómo reacciono? ¿Por qué está haciéndome esto si él sabe que no tengo un regalo para él? ¡Ay! Tan tranquila que estaba yo aquí viendo esta última temporada de The Crown que, por cierto, no llenó mis expectativas…en fin, ¿qué hago?
─ Ok, extraño, ¿quién eres y qué hiciste con Felipe?
─ ¡Pero Matilda! Eres increíble. ¡No tengo suerte contigo!
─ Seré yo la Lotería Nacional.
Pero deja ver qué fue lo que me compraste…
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