A usted, que vive en una burbuja

Toda esta gente quejándose porque no puede salir. Y no hablo de los que tienen obligación y preocupación para buscar el sustento diario de sus familias, no.

Hablo de los que están gritando, desde los balcones de los edificios, que no aguantan la cuarentena (sí, aunque no lo crean,), y los que recurrieren a las redes para desahogar sus penas, como si quedarse en casa fuese una desgracia, una condena. Me hacen pensar en los que tuvieron que guardarse de los nazis por varios años, casi sin agua o si comida.
Con tantas cosas que se pueden hacer. ¿Por qué no se ponen a leer, a aprender algo nuevo en YouTube, a arreglar su armario, a jugar o conversar con sus hermanos, a ayudar en la casa, a hablar con sus padres y mirarlos a la cara, o a jugar en familia? ¿Alguna vez fregaron o limpiaron? ¿Eh? 

También pueden ponerse al día con ustedes mismos: si van bien o mal en la búsqueda de sus metas. O pueden preocuparse o preguntarse por la situación de algún cercano y ver si pueden ayudar de alguna manera y ser solidarios.
Y si todavía no encuentran qué hacer, pueden recordarles a los vecinos, cada noche, puntualmente, el inicio del toque de queda con un disco de la Lupe, como la barbaraza que vive a mi lado. 

En fin, hacer algo más productivo que quejarse. Mirar más allá de su ombligo y pensar que, a pesar de lo cómicos que podemos ser ante situaciones difíciles, una pandemia es más que un relajo. Nos afecta a todos, a muchos. Es realmente algo serio.

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