Hay muchos actos de amor
Realmente me propuse mentalmente darle la bienvenida al 2022 afianzando mucho más mis convicciones en la belleza de las cosas simples. Ese fue mi mantra: ser la mirada tangente de un mundo que gira desproporcionadamente provocando mareos.
Por eso, aquella mañana del primero de enero, mientras todos dormían la resaca de Año Nuevo, yo me levanté tempranito, colé café y saludé al nuevo día con cara de satisfacción y dando un paso afuera en la terraza.
Era un sábado radiante. La calma y el silencio se antojaban deliciosos. Días antes me había ocupado de sembrar algunas plantas así que me dispuse a inspeccionarlas, hasta que un fétido olor me sacó de mi burbuja feliz. ¿Qué era aquello y de dónde provenía?
- No, ¡pero yo no lo puedo creer! Me dije a mí misma y mirando para arriba, como si la mata de nísperos me iba a dar alguna respuesta.
Una terraza que me fajé a limpiarla el día anterior, precisamente para este momento de año nuevo y el gato del vecino sufre una indigestión y viene
a “despacharse” en mi escalera…
-Ok. Pensé: estoy en modo positivo.
No sé de dónde saqué que aquello era una buena señal: me convencí de que amanecer con aquel embarre en Año Nuevo no debía ser otra cosa que el augurio de un buen porvenir.
Pero lo tenía que limpiar. Entonces recordé a mi profesor de química en el bachillerato, que siempre incluía tiempo en la agenda de clases para compartirnos anécdotas y consejos sobre cómo aplicar la química en nuestras vidas.
Si, la química es una de esas materias que crees que nunca usarás, pero ese pensamiento erróneo es porque no todos tienen la suerte de haber tenido a un "profe" como Don Vidal.
Con él aprendí que el cloro en realidad se llama hipoclorito de sodio y que una de sus principales características es la de romper los enlaces químicos de las sustancias, por eso es un potente e instantáneo neutralizador de olores, bueno; de malos olores.
Gracias a las ganas de enseñar de mi profesor, contándonos divertidas anécdotas sobre la materia, mi enfoque de esa mañana se volcó hacia la paciencia y el amor: hay gente que quizás nunca te regale algo material y que, por el contrario; da mucho de sí mismo, que comparte lo suyo, su experiencia... sabiendo que aunque en el momento no lo veas, está dándote algo valioso.
Entonces, sí, definitivamente hay muchos actos de amor y la enseñanza es uno de ellos.
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