Mujer, ¿amiga o enemiga?

Las principales enemigas de las mujeres somos nosotras mismas. Y no, no pongas cara de asombro mientras lees esto que seguro sabes a qué me refiero.
No sé muy bien el por qué, pero suele suceder que cuando una mujer a nuestro al rededor destaca, tiene éxito, o simplemente va hermosamente vestida o arreglada, ¿de dónde vienen las críticas? ¿Quiénes son las primeras en señalar sus posibles errores o desaciertos? Te sabes la respuesta, ¿verdad? Traigo el tema porque esas costumbres cotidianas parecen pequeñeces, pero no lo son.

Hace mucho que las mujeres venimos reclamando más participación, trato igualitario y el debido respeto en una sociedad liderada por hombres, y lo poco que se ha logrado (sí, porque aún nos falta mucho) ha sido gracias a la valentía de muchas que supieron unirse y luchar para tumbarle el pulso al sistema, pero cuando aquellas mujeres se involucraron en esa lucha no lo hacían solo pensando en ellas; sino también es sus madres, sus hijas y por consecuencia en las generaciones futuras de mujeres en todo el mundo. Un reclamo por derechos igualitarios.

Estos movimientos sociales solo progresan con el apoyo y la solidaridad, tiene mucho de ponerse en los tacones, tenis o sandalias de las demás. Y muchas de nosotras, viéndonos como enemigas, quién sabe por qué, olvidamos por completo que la vida es una tómbola.

Algunas somos tan bárbaras que cuando, por ejemplo, una mujer pasa por cierta situación de acoso: la juzgamos y la convertimos en culpable con una serie de argumentos basados solo en la suposición y la envidia. No sabiendo que la tortilla puede voltearse un día, para ellas o para alguna mujer de su familia.Otro caso. Tampoco somos capaces de resaltar los méritos y capacidades laborales entre nosotras mismas por esa competencia desmedida de éxito. Esas "cositas" entre nosotras mismas le restan fuerza al esfuerzo que día a día debemos hacer para demostrar que somos capaces de ejercer y hacer alguna labor tan bien o mejor que el hombre. Nos debilita.


Esa pelea femenina solo les da la razón a ellos y no contribuyen en nada a que, por ejemplo, tengamos en una empresa mejores oportunidades o salarios en base a nuestras capacidades y no uno menor, por ser mujer.

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